Este verano al llegar a Cordovín con unos amigos, un
lugareño nos preguntó de dónde veníamos. Le contesté que andando por la Aguzadera. Sin
dejarme acabar, ya sabía la respuesta: de Nájera.
Hablamos del nuevo color de los caminos (albero). Según él,
la piedra de relleno la traen de una cantera, en las Conchas de Haro. En la
foto quedó la muestra y el recuerdo de una mañana preciosa. Nájera.

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